Ante las elecciones del 2012, en México se vive un intenso debate sobre la conveniencia de anular el voto. En los principales medios de comunicación, así como entre los ciudadanos de a pie, se ha vuelto un tema cotidiano. Argumentos de un lado y otro se expresan apasionada y en ocasiones sesudamente. Resumiendo las dos tendencias: los que están a favor de la anulación consideran que el grupo de personas que dominan el sistema de partidos no representan a los ciudadanos y que por lo tanto no tiene caso darles el voto. Por el otro lado, se argumenta que en las diferentes opciones del sistema de partidos es posible encontrar uno que sea menos malo según las perspectivas e intereses de cada ciudadano, y por lo tanto, es mejor votar por alguno que por ninguno. Los dos argumentos tienen algo de razón, pero una falla de origen. En el caso de votar en blanco se expresa el descontento pero la propuesta queda así, en blanco y tan cerca de cambiar el sistema como está de aquí Saturno en avioneta, por decir. Desde el otro lado, seguir votando por alguien inscrito en un partido es conceder por lo menos tres años de impunidad a individuos que no les importa ofender a la sociedad con sus liviandades e intereses mezquinos disfrazados de discurso social.Votar según los criterios institucionales es un derecho que se debe ejercer. De acuerdo. Pero cambiar por la vía armada o pacífica (como se quiera) a un gobierno, o a un sistema de gobierno, que no responde al interés público también lo es (Artículo 39 Constitucional). Por lo tanto -junto a la acción de votar en blanco, anular el voto e incluso votar por algun partido si así se quiere- los oprimidos, los desahuciados del sistema, deben ejercer el derecho a expresar sus demandas en las calles o con acciones colectivas creativas y contundentes que impongan la salida o el juicio de los malos gobiernos. O, a cambio, ejercer mediante la autonomía política una forma de gobierno menos injusta y más próxima a la sociedad organizada. Para que sea eficaz, la estrategia del voto en blanco debe de ir acompañada de la resistencia y la acción colectiva.
Sin embargo, una manera de permitir que demandas de izquierda popular organizada se expresen en las urnas, sin que sean necesariamente partidistas, pero sí con criterios políticos e ideológicos, puede incluir la mención en el espacio en blanco de alguno o algunos de los siguientes criterios:
Reconocimiento legal de los Acuerdos de San Andrés.
Adhesión a las demandas asentadas en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.
Solidaridad con los movimientos populares y democráticos; solidaridad con los campesinos de Atenco, con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, los zapatistas de Chiapas, el Movimiento Magisterial de Base, Los Trece Pueblos o quienes están en contra de la construcción del relleno sanitario en Loma de Mejía.
Liberación de los presos políticos.
Regreso del ejército a los cuarteles y cese del hostigamiento a la sociedad.
Democratización de los medios de comunicación masivos y la gestión cultural.
Referéndum, plebiscito y revocación de mandato.
Reforma del Estado con prioridad en los derechos humanos y colectivos.
Liberación de los presos políticos.
Regreso del ejército a los cuarteles y cese del hostigamiento a la sociedad.
Democratización de los medios de comunicación masivos y la gestión cultural.
Referéndum, plebiscito y revocación de mandato.
Reforma del Estado con prioridad en los derechos humanos y colectivos.
Defensa de la biodiversidad y democratización de la gestión de los recursos naturales.
Imagen: Cartel antifascista utilizado durante la Guerra Civil española.

1 comentarios:
Mi estimado Héctor,
estoy de acuerdo con usted en que a la acción de votar o de anular el voto debe seguir una movilización social para presionar a los "gobernantes" en turno, sean del partido que sean. La construcción de autonomías socio políticas como las comunidades zapatistas también es una opción. En lo personal pienso que no hay que descartar ningún camino de lucha. Yo fui representante de partido en la casilla en la última elección y lamentablemente puedo decir que nadie se toma la molestia de leer lo que la gente escribe en las boletas anuladas. Yo sí lo hice, pero fuí el único. Creo que la izquierda debe luchar en todos los frentes: electoral, social, autonómico, cultural, educativo, mediático, etc. Ninguno debe descartarse. Construir un sistema verdaderamente democrático en el que figuras como la revocación de mandato, el plebiscito, el referéndum, la iniciativa popular y la rendición de cuentas sean una realidad es un primer paso. Pienso que también lo es apoyar al "menos peor", porque éste se verá más obligado a hacer cambios que los peones tradicionales del sistema.
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